Los clásicos infantiles en la Ciencia Ficción y el Fantasy
En este 2012, bicentenario de la aparición del primer libro de los hermanos Grimm, las reversiones de los clásicos han alcanzado un nivel sin parangón. Hollywood sacó tres versiones de la Bella Durmiente que se suman a la anterior “Chica de la capa roja” y a las infantiles, (empezando por Shrek) y las series televisivas "Grimm" y "Once upon a time".
Al volver maravillados de la muestra del Foro de Ilustradores sobre los Hermanos Grimm, quisimos aportar nuestro granito de arena a la “marea clásica” (por llamarla de alguna manera). Buscamos entonces, reversiones de los clásicos en la Ciencia Ficción y el Fantasy. Dejamos de lado todos los choreos, inspiraciones y otras yerbas porque la lista se nos hacía interminable y nos centramos en aquellos que reversionan concientemente a los clásicos. Acá van:
Salomas del Espacio de Lafferty

Con el humor que lo caracteriza, Lafferty compone una versión entretenida y a la vez reflexiva de la Ilíada. En clave de Ciencia Ficción, con naves que surcan el espacio. Debajo de las aventuras narradas, se esconde una genuina curiosidad por estudiar como surgen los mitos; una preocupación que atravesó la vida del autor. Recuerdo el impacto de leer el capítulo sobre los lotófagos.Wicked, Gregory Maguire
Esta novela es una precuela de El Mago de Oz de Frank Baum. Narra la vida de la Bruja mala del Oeste, desde su infancia y adolescencia, hasta un final que no por anunciado deja de sorprender. Porque la novela es una sorpresa en todo sentido. Primero por su crudeza, todos los temas son tratados sin concesiones, sin doble sentido pero sin exageraciones, lo que pasa pasa, y lo que pasa se narra, ni más ni menos. Segundo por la elección de la protagonista, Elphaba, que luego se transformará en la Bruja del Oeste. Buceando en la construcción de la personalidad, Maguire nos recordará que todo depende del color del cristal con que se lo mire, sobre todo si ese cristal es verde. Una novela política, un thriller psicológico, fantasy del mejor.No confundir con la película que va a salir próximamente sobre el Mago de Oz, plis.
La Bella Durmiente. Sheri Tepper.
Si decíamos que Wicked era una novela política, qué nos queda para ésta. Mezcla de Ciencia Ficcón, Fantasía, feminismo, ecologismo y nitroglicerina, la Bella Durmiente (Beauty en el original) tiene un objetivo, un propósito muy firme: despertarnos. La historia de Bella nos muestra una heroína perseguida por un futuro de Nada, donde la humanidad se ha vuelto nadie (dosis en partes guales de Matrix y La historia sin fin). En la historia se mezclan la indagación sobre los orígenes de los cuentos clásicos y los problemas actuales. Del ritmo apasionante de la novela sobresale la valentía de Bella, su resiliencia a todo (si, aviso que hay una violación de por medio), su enfrentarse al destino con las pocas cartas que le tocan en suerte, acá no hay ni espadas en la piedra ni príncipes salvadores.
Sheri Tepper es militante radical, y se nota en su escritura, la urgencia, la convicción salen por los poros de la novela, hay sangre latiendo en las letras; pero no cae en el panfleto o por lo menos (lo cual sería un pecado mayor) no cae en la mala literatura.
Bella me explotó en la cabeza cuando la leí, y espero que haga lo mismo con ustedes.
Brujas en viaje.
Hagamos una cosa, voy a prescindir de presentar a Terry Pratchett, en confianza, ya que leyeron hasta aquí, les pido que lo busquen en Google y después me agradezcan. Gráficamente:
El Señor de los Anillos + Monty Pithon = Terry Pratchett.
En este libro, las tres brujas de Lancre: Yaya Ceravieja, Tata Ogg y Magrat Ajostiernos deben viajar a Genoa para impedir que una cenicienta se case con un príncipe, una labor que podría parecer sencilla, pero de por medio hay una varita mágica y un cuento. En su viaje las brujas se cruzan con todo lo imaginable, desde la suelta de toros de San Fermín hasta Gollum. Y con los cuentos, cuentos reptando, cuentos saltando desde los arbustos y cuentos cayendo desde el cielo con la fuerza de una granja. Porque, como bien dice Pratchett, a los cuentos no les importan sus protagonistas, ni qué pasa después del vivieron felices, a los cuentos sólo les importa ser contados, una y otra vez. Los que conocemos son los que se han adaptado a nuestro inconsciente o lo han adaptado. Las historias dan forma a la mente de los hombres y no al revés y hay que ser una persona muy especial para ser el bicarbonato de la historia. Es cierto que Yaya Ceravieja es una persona muy especial, pero como dice Tata Ogg “todos los Ceravieja lo son”.Impresionante, la escena de caperucita roja. Sin vueltas, Yaya es lo más.


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