Tres libros de CF para revisitar la Semana Santa

 En estas festividades aprovecharemos para comentar tres libros que toman los relatos bíblicos para estructurar y enriquecer sus argumentos.


Job, una comedia de justicia de Robert Heinlein.


La historia de Job vuelve a repetirse, desgracias y maldiciones persiguen al reverendo Alexander Graham Hergensheimer. En lugar de ser perseguido por las plagas, el reverendo ve cambiar una y otra vez el mundo en que vive, similares, pero ligeramente distintos cada vez. Estos mundos paralelos hacen q
ue pierda todo lo que poseía. Lo único bueno: Margrethe Svensdatter Gunderson, la camarera danesa que lo acompaña. ¿Podrá Alex mantenerse firme en su fe o renegará de su Dios? Las cosas no terminan como podría suponerse. No contaremos co
mo termina porque vale la pena leerlo. Pero podemos adelantar que Alex pasa por el cielo,
por el infierno y termina en el paraíso.
En un tono de comedia satírica, Heinlein crítica a fondo algunos supuestos del fanatismo religioso con una buena cucharada de su propia medicina.
Un consejo: tengan a mano un helado cubierto con salsa d
e chocolate caliente.

Cuerpodivino, de Theodore Sturgeon



¿Dónde estuvo Jesús los tres días entre la crucifixión y la resurrección? ¿Y si hubiera aparecido en un pequeño pueblito de Norteamérica? Esta obra póstuma de uno de los más importantes escritores de la ciencia ficción es una obra de arte de poesía y amor. Amor humano y amor que va más allá de lo humano. Ocho capítulos, cada uno narrado magistralmente desde la óptica de uno de los personajes, ocho piezas de rompecabezas que intentan resolver la misma pregunta ¿Qué o quién es Cuerpodivino?





Buenos presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman

El Apocalipsis está en marcha, las legiones del Cielo y el Infierno están listas para hacer de la tierra el campo de batalla final. Las profecías deben cumplirse, todo está listo… Solo falta el Anticristo, más preocupado en inventar nuevos juegos y superar a los chicos de la otra cuadra que en reinar sobre el Mundo. Y es que hubo un malentendido, un cambio equivocado en el hospital donde nació y Adán se ha criado en un pequeño pueblito de la campiña inglesa. Azirafel, el ángel y Crowley, el demonio realizarán una pequeña tregua. Ninguno de los dos quiere dejar de disfrutar su estancia entre los humanos.
La prosa irónica de Terry Pratchett (Saga del Mundodisco) y Neil Gaiman (Sandman, Coraline) es insuperable. Desde la introducción, donde se parodia el pasaje del fruto prohibido del Génesis hasta el final, con los cuatro jinetes del apocalipsis viajando por las rutas de Inglaterra. Un disfrute garantizado.

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