Animales en la ciencia ficcion

  Si en un posteo anterior decíamos que los animales fantásticos suelen habitar sin problemas los mundos creados por los escritores en las sagas de Fantasy, en el género de la Ciencia Ficción los animales aparecen como problemáticos. Precisamente, la problematización de lo natural es una de las características más importantes del género.

¿Cómo separar un animal extraterrestre de un extraterrestre propiamente dicho? El problema es el mismo que intentar separar al ser humano de los animales aquí en la Tierra. Y esa es la clave del tema, demostrar que no hay una separación tajante entre el ser humano y el resto de los animales. ¿Qué nos hace únicos? ¿La cultura? ¿El lenguaje? ¿La capacidad de sentir? ¿El humor? ¿Una actitud conciente ante la muerte? ¿La tecnología? Según el baremo que se utilice, siempre habrá otra especie que aparezca invalidando la separación. Los simios antropoides (chimpancés, gorilas y orangutanes) son capaces de utilizar herramientas simples. Las hormigas, termitas y abejas viven en sociedades complejas, con una densa comunicación química. Los cetáceos tienen complejas estructuras familiares y lenguajes codificados que pueden considerarse cultura. Se ha registrado el caso de una madre orca que llevó dos semanas a su hijo muerto en el pico (sí, se dice pico al hocico de la orca). Es innegable que constituye un proceso de duelo. Y hay casos de delfines capaces de hacer bromas, y no los delfines domesticados, sino los que se acercan al ser humano en libertad. Y eso sin hablar de esos seres inteligentes y casi alienígenas que son los pulpos. O los estudios recientes acerca de que un bosque constituye una lenta inteligencia en su conjunto a través de las micorrizal network (redes hongo-planta).

Entonces, aquí en la tierra tenemos una infinita posibilidad de “ser” animal y conviene construir un proceso de degrade intelectual, donde el hombre puede estar en un extremo, y un paramecio en el otro, pero que admite un conjunto de posibilidades de capacidades intelectuales, sociales, lingüísticas y tecnológicas.

Aplicar estos conceptos a la ciencia ficción parece muy interesante para salir de la dicotomía Extraterrestre bueno que habla inglés/monstruo malo que no habla y quiere destruir. Incluso muchas tramas de CF parten del conflicto motivado por la incomprensión humano/extraterrestre hasta un final donde se logra un lenguaje compartido (ET, teléfono, casa). Ejemplos: ET, Encuentros cercanos del Tercer tipo, Predator, Insectores de El juego de Ender, etc.

Fuera de esa oposición el género solo toma a los animales como una parte no muy desarrollada de la construcción de una ecología extraterrestre: como los gusanos de Dune, o más aquí, los caballos de seis patas de Avatar. En algún momento, estudiaremos en profundidad las relaciones humano/extraterrestre, ahora quiero buscar obras donde aparezcan en la trama la relación entre humanos y animales (concebidos como seres “sin inteligencia”).

 

Mundo azul. Jack Vance.

Una nave prisión se estrella en un mundo acuático. Los descendientes construyen una sociedad que habita una suerte de lotos gigantes que proveen vivienda y alimentación. La sociedad está fuertemente estructurada por el culto al Rey Kragen, un enorme pez alienígena. Es una lectura engañosamente simple, muy de aventuras, pero que tiene un componente de crítica social más agudo en cuanto parece surgir espontáneamente de la trama.

 



“El cuerpo del rey Kragen era un cartílago negro y duro, un largo cilindro montado sobre un pesado rectángulo, desde cuyas esquinas se extendían las paletas. El cilindro del que constaba la mayor parte del cuerpo del rey Kragen tenía por delante unas fauces bordeadas por cuatro mandíbulas y ocho palpos, y por detrás un ano. Encima de ese cilindro, más cerca del extremo delantero, se levantaba una torrecilla con cuatro ojos saltones: dos mirando hacia adelante, dos hacia atrás. El rey Kragen era una terrible fuerza destructiva, pero por suerte se lo podía apaciguar. El rey Kragen disfrutaba de copiosas cantidades de esponjas, y cuando le aplacaban el apetito no hería y no hacía daño a nadie; es más, limpiaba la zona sacando a otros kragen que andaban merodeando y a los que mataba o asustaba, alejándolos por el océano.”


Dune. Frank Herbert

A la manera de un Leviatán antiguo, los gusanos emergen de los mares de arena del mundo de Dune. Una de las imágenes más poderosas de la ciencia ficción. La construcción de la ecología del planeta Dune, en un juego de espejos propio del género que parece anticipar la crisis del petróleo de 1973, es una parte constitutiva de la trama (y por eso no será revelada) y le ganó al autor un lugar de culto entre los fanáticos, a pesar de cómo se fue deshilachando progresivamente la saga. Habrá que ver la versión de Villeneuve, que podría levantarla o hundirla definitivamente.

 


"Manchas de polvo sombrearon ahora la arena alrededor del tractor. La enorme máquina comenzó a hundirse, inclinándose hacia la derecha. Un gigantesco vórtice de arena comenzó a formarse en este lado del tractor. Giró más y más rápidamente. La arena y el polvo se elevaron por el aire a centenares de metros a todo su alrededor.

¡Entonces lo vieron!

Un enorme agujero se formó en la arena. La luz del sol brilló en las paredes blancas y lisas. El orificio, estimó Paul, tenía al menos el doble de diámetro que la longitud del tractor. Miró fascinado la máquina girando en aquella abertura, en el corazón de una auténtica tormenta de polvo y arena. El agujero volvió a cerrarse."


Una muerte. H. G. Oesterheld.

Aquí hay una inversión, no aparece el ser humano en contacto con un animal alienígena. Sino todo lo contrario, un extraterrestre que encuentra en un animal, un pájaro, un puente de memoria hacia su planeta. Un relato muy poético del genial Oesterheld, que muestra un lado diferente de los extraños “manos” que aparecen en El eternauta.

 



”Contesté que sí y le traje a la Manolita, la cotorra; es la más mansita de todas. Se la ofrecí.

”–Gracias... –la mano le tembló cuando le puse el pájaro.

Y Manolita se quedó tan quieta, tan cómoda entre los siete dedos–. Gracias... No tienes idea, pajarero, cómo tus pájaros se parecen a los sícalos nuestros... Son tan iguales...

”Le costó levantar la mano, pero igual se tomó el trabajo, quería ver bien a Manolita.

”–Si uno sabe mirar, un solo pájaro..., un solo sícalo..., resume todas las bellezas de los mundos...

”Yo no decía nada. Me daba tanta pena verlo respirar tan mal; además, cuando uno anduvo mucho entre animales sabe enseguida cuándo alguno se muere, así sea un perro o una persona o...”



El Hurkle es un animal feliz. Teodore Sturgeon

El hurkle es casi como un perro cachorrón, inocente y feliz del planeta Lirht, pero cuando un accidente transdimensional lo envía a la Tierra, las cosas se ponen interesantes. Como todo lo que escribe Sturgeon, está admirablemente bien narrado. La trama te va llevando, haciéndose la inocente, hasta que te da la estocada sorpresiva.

 




“En el laboratorio mencionado, que había quedado abierto a raíz de tales importantes circunstancias, remoloneaba un cachorro de hurkle. Estaba muy feliz de hallarse allí, pero indudablemente el hurkle es, por naturaleza, un animal feliz.

Examinó, sin temor alguno (podía volverse invisible si se lo asustaba) y dedicó un brillo de simpatía a las patas de las mesas y a las luminosas paredes. Se movía sinuosamente, arqueando la espalda y jugueteando en el suelo. Sus patas delanteras y traseras eran rígidas; el par de patas de en medio tenía dos juegos de articulaciones en la rodilla, uno hacia adelante y otro hacia atrás.

Su contextura era ingeniosa como la de un escorpión, y su color, el más perfecto azul.”



Alien. Ridley Scott

Alien es un animal, es el puro instinto de supervivencia, comer y reproducirse. De allí viene el miedo que produce, es una fiera incontrolable, imparable. Todos los intentos de domesticarlo, de utilizarlo como arma, están condenados al fracaso. Es como una quimera alienígena, cola de escorpión, cabeza de víbora venenosa, mandíbulas de morena, cuerpo de pantera o león. Y un tipo de reproducción como hormiga. La novela de A. E. van Vogt llamada El viaje del Beagle espacial es considerada un antecedente de Alien.


“Como un espectro atravesó la pared, apareció delante del último hombre, embistió con ímpetu irresistible. Era una danzante y temible monstruosidad de ojos centelleantes y boca repulsiva. Extendió los cuatro brazos color fuego, y con su inmensa fuerza aferró al ser humano. El hombre se resistió espasmódicamente, y al fin fue doblegado y arrojado al suelo.” 

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