Terry Pratchett (1948-2015)

 

28-04-1948/12-03-2015
Una vez me llevé un libro de una librería, sin darme cuenta y retrocedí dos cuadras para devolverlo. Supongo que alguna vez no habré devuelto un libro, pero fue por olvido y no con querer.
Pero una vez robé cuatro libros, y de la manera más rastrera. Fui a la casa de mi prima y me hice el buenito sólo para pedirle libros de Terry Pratchett, sabiendo que nunca se los iba a devolver. Y nunca se los devolví. Y peor aún, no me arrepiento, porque eran libros de Terry Pratchett. Y los libros de Terry Pratchett son lo máximo de la vida. Eso fue hace más de quince años y Pratchett recién iba por su sexto libro de Mundodisco traducido al español. En esa época no existían las redes sociales y yo pensaba que Terry era nombre de mujer. Hace unos años, me dejé llevar por el entusiasmo y creé una miserable páginita de face en su honor, esto es lo que escribía en ese momento:
¿Puede usted imaginar el resultado de una colisión a toda velocidad entre El Señor de los Anillos y los Monty Phyton? No lo necesita, sólo tiene que leer cualquiera de los libros sobre Mundodisco escritos por Terry Pratchett.
Por lo general, los autores que reseñan las solapas de los libros de Terry Pratchett intentan ser tan graciosos como él, sin resultado. Yo no, mi intención solamente es presentar a quienes no lo conocen, a este autor, del cual estoy total y absolutamente enamorado. Aquellos que hayan leído a Pratchett me comprenderán. Los datos: 38 títulos publicados, más de 40 millones de ejemplares vendidos, el segundo escritor más vendido en Gran Bretaña después de J. K. Rowling.
El punto de partida es simple, supongamos un mundo donde las antiguas religiones son realidad. Todo el paquete; la tortuga gigante, los cuatro elefantes y el mundo plano. Donde la magia funciona y los dioses son reales. Ahora intentemos hacerlo racional. Pongámosle reglas coherentes: las brújulas mágicas apuntan hacia el campo mágico del Eje, la luz se ralentiza en presencia de un campo mágico, etc. Ese fue el principio, en algún momento, Mundodisco cobró vida y escapó al control del propio autor. Se fue poblando de personajes, arcos argumentales, detalles, historia, presupuestos, hasta ha construido sus propias reglas narrativas.
Esta página quiere convertir a todo el mundo en fanáticos de Mundodisco. Tenemos más Fe que un Omniano.”
Y seguí leyendo, por tandas  en que solo leía a Pratchett, tres o cuatro libros seguidos.

Los caminos se bifurcaron. Aparecieron Yaya, Tata y Magrat; después la Muerte se volvió masculina tuvo una hija y luego una nieta, Zanahoria aprendió que no era un enano, que una posibilidad en un millón se cumple nueve de cada diez veces y que Vimes había nacido con una concentración negativa de alcohol en sangre. Y Ankh Morpock dejó de ser una ciudad medieval para entrar como una locomotora desbocada en el renacimiento, la revolución industrial y la diversidad de especies (y que conste que no tengo nada en contra de los gnolls, algunos de mis mejores amigos son gnolls, solo que no entiendo porqué tienen que venir a vivir acá con nosotros). El Patricio tuvo que hacer esfuerzos denodados para que lo derrocaran en más de una oportunidad. El mapa del Mundodisco se amplió, con Genua, Pseudópolis, el Continente Contrapeso y el XXXX. Un día irrrrrumpieron los Nac Mac Feegles y no hubo forma de echarlos.
Como no soy un lector cholulo, de su vida solo sabía que estaba casado, que era inglés, que lo habían nombrado Sir, que comenzó como encargado de relaciones públicas de una central nuclear y que le gustaban los orangutanes. Es decir, las contratapas de sus libros y algunos artículos periodísticos. Hasta que se supo que tenía una forma degenerativa de Alzheimer. Y que se iba a morir. Pero no tenía mucho sentido la información, él era esos libros que tengo en mi biblioteca, y los libros no se mueren.
Y se murió nomás, así como se muere la gente, de un día para el otro. No éramos amigos, obviamente. No tendría por qué afectarme, no lo conocía personalmente, nada. Pero pienso que ya no habrá más libros de Terry Pratchett. Que Tiffany no llegará a vieja, que Rincewind dejará de escapar. Que todo quedará inmóvil en el Mundodisco, como si el tiempo estuviera detenido. Cada personaje de Mundodisco ha dejado de crecer, a partir de ahora me queda terminar de leer los que me faltan y releer. Pero no será lo mismo. Y tengo una sensación de pérdida irreparable.
También siento que lo conocía profundamente. Se que era muy inteligente, que tenía un pensamiento dialéctico, me refiero a que veía la esencia de las cosas y por eso era capaz de parodiarlas con tanta maestría. Me enseñó muchas cosas: que lo contrario de la luz no es la oscuridad, sino la noluz, que la gente es gente y que si querés que hagan la revolución tenés que ser uno de ellos antes, que las bibliotecas son mágicas sólo por el hecho de acumular libros, que el verdadero malo no es el que hace cosas malas sino el que convierte en malvados a las personas a su alrededor, que la única manera de ayudar a tus yoes de los universos paralelos es tratar de que en este te vaya lo mejor posible y que la forma de resolver un problema de identidad es decir “tu eres tu, tu”.

Termino con una pregunta a los editores de Penguin ¿Van a esperar a que Hollywood descubra a Pratchett alguna vez? ¿Qué destruya su inglesidad a golpes de efectos especiales y se convierta en un éxito de taquilla para publicar sus libros en Argentina? Miles y miles de niños jóvenes y adultos andan por ahí sin conocer a Pratchett sin aprender ni disfrutar de él y eso es más triste que su muerte.

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